Oración de centramiento

Por Ella Rozett, traducion por Jesús Ángel Gomollón Garcia*

Idealmente medite diariamente, una vez para mantenimiento y dos para sanación y crecimiento. Pero cualquier tiempo empleado con su yo interior y su poder superior es una maravillosa semilla plantada. Cada paso puede hacerse separadamente, o pueden hacerse todos en una sesión. Use los pasos que funcionen para usted en un día cualquiera, en cualquier orden, por cualquier espacio de tiempo.

Paso 1: Preste atención a la respiración en su cuerpo….sin juicio, dése cuenta de cuándo es profunda y relajada, superficial o tensa….Acéptela simplemente del modo que es, lo que incluye permitirle cambiar si y cuando ella quiera.

Paso 2: Acéptese a sí mismo del modo que es, lo que incluye permitirse a sí mismo cambiar si y cuando usted quiera.

Paso 3: Si nota tensión o incomodidad en su cuerpo o en su ser, deje que su respiración toque la parte donde estos sean más intensos. Simplemente esté con esa parte, no trate de cambiarla o analizarla, ni de involucrarse en su historia. (Cuanto antes permita la experiencia de eso, antes cambiará). Si le da demasiado miedo ir a ese lugar solo, pídale a su poder superior que vaya con usted.

Paso 4: Imagine que usted es como una gran montaña. Pensamientos, sentimientos, sensaciones, percepciones sensoriales y sucesos pasan de largo como nubes. La montaña no se aferra a ellos o trata de espantarlos, simplemente contempla como vienen del espacio, se quedan alrededor por un tiempo y desparecen en el espacio. Incluso si nubes de tormenta rodean la montaña durante unos pocos días, no hay preocupación, porque la montaña sabe que ella no es las nubes y que pasarán sin tener que hacer nada.

Paso 5: Cada vez que pierda consciencia de su respiración (lo que ocurrirá incontables veces), de modo gentil y paciente recuérdela. Puede resultar de ayuda contar su respiración durante un tiempo. Cuente 10 respiraciones una y otra vez.

Paso 6: Cuando se aburra, ¡Alégrese!, ¡Casi ha llegado! Dése cuenta del aburrimiento (y de lo que quiera que surja) sin juzgarlo como bueno o malo, sin necesidad de hacer nada al respecto. Entonces se volverá profunda paz.

Paso 7: Si tiene sentido para usted, recuerde que la Biblia dice, Dios nos creó respirando su propia respiración en nosotros, de manera que nuestra respiración puede ser también la respiración de Dios. Note cómo se siente sobre el hecho de que Dios esté posiblemente tan próximo a usted como su propia respiración….Note cuánto espacio está dispuesto a dar a Dios dentro de usted…..Dígale a Dios…..

Paso 8: Escuche con una mente vacía y abierta para ver si Dios tiene una respuesta.

Paso 9: Si hay una curiosidad acerca de Dios o una disposición a consentir la presencia de Dios dentro de usted pregúntele a su corazón si hay alguna palabra que resuma y simbolice esos sentimientos. Escuche con una mente vacía y abierta hasta que surja una palabra.

Paso 10: Deje que la palabra resuene en su ser y repítala una vez y otra vez, hasta que Dios le arrastre a un silencio que es más profundo aún que esa misma palabra. En ese punto, siga a Dios hacia el silencio, dejando que la su palabra se vaya.

Paso 11: Si nota que se distrae, de modo igualmente gentil, recuerde su “palabra sagrada”. (A partir de entonces, use la misma palabra durante cada meditación.)

Paso 12: Cuando sienta que ha terminado, termine con una oración desde el corazón.

Técnicamente, sólo los pasos 9-11 son una “Oración de Centramiento” como enseña el Abad Trapense Thomas Keating. Para una explicación completa de esta técnica y su fundamento lea su “Mente abierta, Corazón abierto”, o “Invitación al Amor”.

*Prof. Jesús Ángel Gomollón Garcia enseña ingenieria en la universidad de La Coruña, cerca de Santiago de Compostella, España. Interfaithmary en Español